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EL GOLDEN RETRIEVER: SUS ORÍGENES    EL GOLDEN RETRIEVER: SUS ORÍGENES

A lo largo de la historia, el hombre ha tendido a adaptar la naturaleza a sus propias necesidades. Así, en todo el mundo han surgido diversas razas caninas cuya gestación obedece a diferentes cometidos. La importancia del perro en el ejercicio, primero necesario, luego ocioso, de la caza, ha dado lugar a un gran número de ellas.
La creación, debida a una conjunción extraordinaria de caracteres genéticos, del golden retriever, se debe al escocés Dudley Marjoriebanks (1830-1894), Barón de Tweedmouth. Sus aficiones cinéfilas le llevaron a realizar diversas experimentaciones genealógicas. Hasta los años 50 del siglo XX, la historia de lord Tweedmouth permaneció rodeada de ese halo de misterio que caracteriza toda suposición a cerca de la procedencia de una raza. Circulaba la leyenda de que lord Tweedmouth adquiriera a los primeros antecesores del golden de entre los perros de un circo ruso. Sin embargo, la renombrada criadora y jueza Elma Stonex desmentiría esta teoría, rescatando del olvido una serie de informaciones publicadas en “Country Life” en los años 1952 y 1953. Verificaba la existencia de un libro genealógico en que el lord escocés anotara los registros de todas sus camadas entre 1864 y 1889.
De esta información se extrajo que el primer antecesor conocido del actual golden retriever había sido un hijo amarillo, el único de este color en la camada, de dos retrievers negros.(wavy coated). Por nombre se le puso Nous (sabiduría, en la lengua gaélica). Lord Tweedmouth lo adquirió en 1865 en Brighyon. Las características de Nous, con las posteriores incorporaciones genéticas a lo largo de generaciones, vertebrarían la evolución de la raza hasta nuestros días.
Pero no menos importante para la configuración de la raza sería otro ejemplar de lord Tweedmouth, la hembra Belle, una tweed water spaniel, raza de color hígado, muy vinculada a los labores acuáticos. El apareamiento en 1868 de Nous con Belle daría lugar a cuatro cachorros de características presumiblemente similares al golden de nuestros días. El genial criador escocés proseguiría casi hasta su muerte intercediendo en la evolución de la raza mediante un proceso de outcross, incorporación ocasional de otros perros en los cruces (un Retriever negro, un setter rojo, un tweed water spaniel, etc.).
La afición cinéfila de lord Tweedmouth, que atraía a su finca de Guisachan a importantes nobles, unida a las excepcionales características de la raza, harían en poco tiempo del golden retriever un perro muy popular y admirado entre la aristocracia británica, lo que, tarde o temprano, le serviría, dada la condición imperialista de las islas en ese contexto histórico, como pasaporte para expandirse por todo el mundo.